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Uso de actuadores mecánicos para sistemas de presión en automoción

Estos dispositivos transforman energía hidráulica, neumática o eléctrica en la activación de un proceso cuya finalidad es generar un efecto o acción en un proceso automatizado. Su aplicación está muy extendida en automoción  pero, ¿conoces cómo se aplican en los distintos sistemas de presión del automóvil?  

Alta fiabilidad, simplicidad de utilización, mínima manutención, seguridad y precisión de movimiento… Si buscas estas propiedades en tus mecanismos de accionamiento, deberás estudiar muy bien qué tipo de actuador conviene más para cada proyecto; pues en función del trabajo que necesitemos realizar obtendremos un rendimiento muy distinto

 

Tipos de actuadores mecánicos

Hidráulicos

Estos actuadores se basan, por su funcionamiento, en la presión ejercida por un líquido -generalmente un aceite-.

Los equipos de automoción que trabajan con actuadores hidráulicos obtienen mayor velocidad y resistencia mecánica, y son de gran tamaño, por lo que son usados para aplicaciones donde se requiera de una carga pesada.

Entre las ventajas de utilizar los actuadores hidráulicos están los altos índices entre potencia y carga, su respuesta de mayor frecuencia o su amplio rango de velocidad; al margen de producir más fuerza que un sistema neumático del mismo tamaño, por ejemplo. Por contra, la posible existencia de fugas de aceite y la necesidad de diferentes equipos adicionales (filtrado de partículas, eliminación de aire o sistemas de refrigeración) pueden suponer un hándicap importante a la hora de decantarse por este tipo de actuador.

En cuanto a sus aplicaciones más extendidas, los actuadores hidráulicos se emplean en bombas de automoción o motores.

 

Neumáticos

Para activar su funcionamiento se conecta aire comprimido a uno de los lados del émbolo o veleta, generando una fuerza en sentido de la expansión del espacio entre el émbolo y la pared del cilindro o el cuerpo. Mediante un dispositivo mecánico, el movimiento se transforma en rotatorio. Entre sus aplicaciones más extendidas destacan, por ejemplo, los sistemas de cilindros del motor.

Si atendemos a sus ventajas, los actuadores neumáticos son rentables en lo referente al material, puesto que el aire no es inflamable y puede funcionar independientemente de las condiciones externas. Además, evitan sobrecargas y, en caso de fuga, no resultan perjudiciales para la seguridad. Sin embargo, trabajan con una fuente de energía cara y ruidosa, que necesita de la preparación previa del aire comprimido: eliminación de impurezas y humedades.

 

Eléctricos

La estructura de un actuador eléctrico es simple en comparación con la de los actuadores hidráulicos y neumáticos, ya que sólo se requiere de energía eléctrica como fuente de accionamiento. Dado que trabajan con cables eléctricos para transmitir señales de control, son altamente versátiles y evitan las restricciones espaciales entre la fuente energética y el actuador.

Existe una gran cantidad de modelos y es fácil utilizarlos con motores eléctricos estandarizados según la aplicación;  aunque en la mayoría de los casos es necesario utilizar reductores, dado que los motores son de operación continua.

Entre sus múltiples ventajas encontramos, como hemos dicho, un sencillo acceso a la energía; además de una señal de transmisión más rápida y mayor precisión de control. Por el contrario, algunas de sus desventajas son la posibilidad de sobrecalentamiento del motor o el desgaste del engranaje de reducción.

 

Quizás te interese ver algunas aplicaciones: Principales actuadores eléctricos en automoción

 

Actuadores eléctricos CLR: Caso de éxito de Audi RS

Este proyecto se inició hace más de una década con el objetivo de solventar un problema que presentaba la empresa automovilística Audi en aquel momento. Para mejorar su sistema de suspensión variable Dynamic Ride Control, la empresa proveedora TIER 1 de Audi necesitaba incorporar motorreductores capaces de regular la dureza de los amortiguadores de su sistema de presión hidráulico, evitando el uso de cualquier tipo de control electrónico. El accionamiento sería manual a través de un botón ubicado en el salpicadero.

El principal problema de este ambicioso proyecto fue conseguir que los motorreductores diseñados funcionaran al máximo rendimiento, soportando los altos volúmenes de vibración del amortiguador. El equipo de ingeniería de CLR, debía buscar una solución compacta, resistente a las duras condiciones exteriores (agua, humedad o nieve) y capaz de soportar picos de calor por encima de los 85 grados.

Finalmente, el actuador se adaptó por completo a las exigentes normativas que regulan su aplicación en el sector de la automoción; así como a las numerosas exigencias de calidad de una de las empresas líderes de la industria automovilística

En CLR trabajamos cada día por ofrecer actuadores eléctricos adaptados a las necesidades de tus proyectos en automoción . Nuestra dilatada experiencia en el campo de la electromecánica de vehículos nos permite ofrecer soluciones, precisas, silenciosas y duraderas, aportando un enfoque innovador y comprometido con los resultados de tu proyecto.

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